Mi trabajo creativo está ligado de manera profunda a un concepto derivado de la agricultura que además ilustra claramente mi modo de trabajo. Es el concepto de la milpa, método de cultivo utilizado por los Mayas y otras civilizaciones de Mesoamérica, en donde se siembra al menos tres tipos de semilla—maíz, frijol y calabaza. Estos productos ofrecen una alimentación balanceada y son ambientalmente complementarios. La milpa es un cultivo a escala humana—se planta para autoabastecerse e intercambiar o vender el excedente—y tiene tanto que ver con garantizar el sustento físico como con alentar interacciones sociales que aseguren un modo de vida digno y a la vez sustentable.
Así como en la milpa, mi trabajo creativo está centrado en el cultivo de varias actividades complementarias: producción de video, gestión de iniciativas culturales (como la curaduría de cine y video), la producción de objetos hechos a mano (diseño de joyas y tejido) y la ejecución de gestos experimentales (tiempo para el juego.) Estas tareas conviven de manera simultánea, se influencian mutuamente y satisfacen diversas necesidades mías. Los proyectos generados en cada una de estas áreas tienen lapsos de vida diferentes y, por lo mismo, funcionan de manera distinta. Sin embargo, todos ellos apuntan a lo mismo: producir trabajo que sirva de sustento a los demás y al mío propio.
El producto de mi trabajo, sea éste un video, un par de aros, o un evento cultural, responde tanto a una necesidad de ganarme la vida como a las ganas mismas de vivir estableciendo una relación significativa conmigo y los demás. Por lo mismo, el trabajo lo produzco a escala pequeña y a un ritmo deliberado; a menudo se comparte, se regala, se dona, se intercambia o, a veces también, se vende.
Tomando la milpa como modelo, mi intención es rescatar, recrear y nutrir aquéllo que, como dijeran Erich Fromm y también Paulo Freire, me hace más humana. Si alguno de mis trabajos le resulta de interés le pido que me contacte a través de artelamilpa@gmail.com.


